Uno de los mayores temores de una persona que va a hacer desensibilización a un alérgeno alimentario es la esofagitis eosinofílica (EoE).
Porque es una de las causas más frecuentes del fracaso de este tratamiento que cambia vidas. A mi hija Cristina se la ha cambiado, y a toda la familia también, porque además la llevamos a cabo cuando Cristina ya tenía 18 años. Desde aquí otra vez mi reconocimiento a las doctoras del departamento de alergología de Quirón, Dña. Ana Pérez Montero y Dña. María Aránzazu Plaza Díaz. No hay altar bastante alto en mi casa para estas mujeres.
La desensibilización a un alimento consiste en la introducción gradual del mismo, empezando por dosis mínimas y terminando con cantidades lo suficientemente importantes como para que la persona alérgica no tenga una reacción por una traza del alérgeno. Ese es el objetivo mínimo esperado, aunque a veces el paciente consigue tolerar su alérgeno en dosis altas y puede comer de todo.
En el caso de mi hija, la desensibilización fue a la proteína de la leche. Tardamos 7 meses desde que tomó la primera gota diluida en una jeringuilla de agua, hasta que pudo tomar un vaso entero de 250 ml.
Ese vaso diario de leche es ahora su vacuna. Educa a su cuerpo para que acepte que la leche y sus derivados no son un enemigo.

Pero por desgracia, en algunos pocos casos, la esofagitis eosinofílica aparece para incordiar y dificultarlo. Y es un motivo de frustración y tristeza para el que empieza el proceso cargado de ilusión y tiene que abandonarlo. Por ello es bueno saber lo que es, y por qué aparece. Así que vamos a ello.

Una esofagitis es una inflamación del esófago, que puede estar causada por una alteración del mecanismo de deglución, por una obstrucción, un proceso inflamatorio o por el funcionamiento anómalo de un esfínter.
El esófago, que es el trozo de tubo digestivo que conecta la faringe con el estómago, funciona como un único tejido durante la deglución. A medida que el bolo alimenticio se mueve voluntariamente de la boca a la faringe, el esfínter esofágico superior (EES) se relaja, los alimentos pasan al esófago y las ondas peristálticas lo desplazan hacia la porción inferior del esófago, el esfínter esofágico inferior (EEI), que se relaja para permitir el paso del bolo alimenticio al estómago.
De vez en cuando, incluso en individuos sanos, se produce un reflujo de los contenidos gástricos hacia el esófago, con episodios de la clásica acidez gástrica. Puede estar causado por una comida excesivamente pesada, un atracón, alcohol, tabaco o simplemente una infección.
También es muy habitual en los bebés, sobre todo los muy pequeños, pero se suele pasar con la edad, conforme madura su sistema digestivo.
Sin embargo, hay entre un 20% y un 40% de la población que tiene un episodio semanal de reflujo gastroesofágico.
La hernia de hiato, la disminución de la presión del esfínter esofágico inferior (EEI)*, el tabaquismo, el aumento de la presión abdominal, el retraso del vaciado gástrico, los vómitos recurrentes, y aquí se incluyen los autoprovocados por las personas con trastornos alimenticios, el abuso de aspirina o AINE** y el embarazo aumentan el riesgo de reflujo. ***

De tal manera que el paso constante de contenidos ácidos por la mucosa del esófago puede generar erosión, úlceras, estenosis y a veces disfagia. En resumidas cuentas, puede facilitar el desarrollo de la esofagitis.
La persona que la sufre normalmente tiene:
- Disfagia o dificultad para tragar.
- Impactación de alimentos en el esófago, es decir, la sensación de que los alimentos se quedan atascados y no pasan.
- Dolor torácico no relacionado con el corazón.
- Reflujo o acidez estomacal.
Y normalmente, mejora con antiácidos y con ciertos cambios posturales y en la dieta como:
- No ingerir alimentos 3 horas antes de acostarse. No acostarse después de comer.
- Elevar la cabecera de la cama entre 10 cm y 15 cm para evitar el reflujo nocturno.
- No vestir prendas ajustadas y menos después de comer.
- No fumar, pues disminuye la presión del esfínter esofágico inferior (EEI).
- Evitar comidas copiosas y ricas en lípidos, pues reducen la presión del EEI, estimulan la producción de cantidades significativas de secreciones gástricas, retrasan el vaciado gástrico y aumentan la producción de ácido latente.
- Evitar el alcohol.
- Evitar bebidas con cafeína.

- No tomar alimentos muy ácidos, por ejemplo vinagre o zumos de limón, tomate o refrescos cuando exista inflamación. Tampoco galletas, patatas o alimentos con cáscara que puedan arañar la mucosa.
- Consumir fibra en cantidades adecuadas.
- Adelgazar si hay sobrepeso.
- Mantenerse erguido y evitar actividad física después de comer.
El objetivo principal de todas estas recomendaciones es reducir la capacidad de erosión y la acidez de las secreciones gástricas.
El objetivo secundario es prevenir el dolor y la irritación de la mucosa esofágica inflamada, evitando alimentos con pH ácido y especias. ****
Sin embargo, cuando la esofagitis es eosinofílica, esto sólo no servirá. Porque está mediada por el sistema inmune, y causada por la presencia anómala de concentraciones de eosinófilos***** en la mucosa y la submucosa del esófago. Y relacionada con alergias ambientales y alimentarias.
Así que será necesario retirar el alimento que la provoca y a veces, tomar corticoides.
Como ya habréis deducido, si una persona desarrolla esofagitis eosinofílica durante un proceso de desensibilización, lo más probable es que lo tenga que interrumpir hasta resolver la esofagitis cuanto menos.
Y no os podéis imaginar el impacto emocional que eso supone, después de haberse atrevido a dar el paso de someterse a una desensibilización con los riesgos que conlleva. Controlados, pero riesgos al fin y al cabo.
Y ¿por qué ocurre a unas personas y a otras no?
Para empezar por genética. Algunas personas tienen determinadas variantes en los genes que predisponen a la esofagitis eosinofílica. (TSLP, FLG, IL‑13).

Hay personas con las barreras epiteliales del esófago más permeables, por lo que entran más antígenos y se produce más inflamación.
El tipo de alérgeno y la dosis también influyen: leche y huevo son de los más propensos a producir EoE.
La duración y el ritmo de la desensibilización: si el sistema se sobre estimula puede aparecer EoE.
Durante la desensibilización se reducen los anticuerpos IgE (los que causan la alergia inmediata), pero se mantiene activa la vía Th2, o respuesta inmunitaria de tipo 2 que también produce IL-5 y IL-13, las citoquinas que atraen a los eosinófilos. En algunas personas esta respuesta se redirige hacia el esófago provocando EoE.
Es como si el sistema inmune dejara de atacar con urticaria o anafilaxia, pero empezara a hacerlo con inflamación crónica.
En cualquier caso, entre el 50–70% de los niños con EoE tienen antecedentes de enfermedad alérgica. Esto significa que la EoE es muy común entre niños alérgicos, incluso sin inmunoterapia oral.
¿Se puede reintentar la desensibilización más adelante?
Claro. Una EoE durante una desensibilización no significa “para siempre”.
En muchos casos, cuando se suspende la desensibilización la esofagitis se resuelve, el esófago vuelve a la normalidad y el sistema inmune se estabiliza.
Y esto abre la puerta a reintentarlo más adelante, cuando el niño sea más mayor, cuando tenga más controlada su atopía, o incluso incrementando las dosis más lentamente.
Así que mucho ánimo a todos. A los que lo habéis logrado, a los que habéis fracasado, a los que no os atrevéis y a los que lo estáis intentando. El camino es duro, pero apoyándonos unos a otros podremos con todo.
Un abrazo a todos los alérgicos alimentarios y a sus familias. Sois, somos, hombres y mujeres de acero, aunque tengamos una kriptonita.
¡Nos vemos la semana que viene!
*La competencia del EEI afecta. La presión de dicho esfínter depende de factores como tabaquismo, esclerodermia, dieta y relajantes de la musculatura lisa. También baja la presión en el embarazo, en mujeres que toman anticonceptivos orales con progesterona e incluso en la fase final del ciclo menstrual normal.
Disminuyen la presión sobre el EEI los carminativos como la menta, la hierbabuena y el jengibre, y el café.
**AINE Antiinflamatorios no esteroideos: Ibuprofeno, aspirina, naproxeno etc
***A menudo, la esofagitis aguda puede deberse a la ingesta de un compuesto corrosivo, inflamación de origen vírico o intubación.
****Cuando la esofagitis es grave, la persona debe seguir un régimen líquido y bajo en lípidos, porque no aumenta las secreciones y además pasa por las áreas estenosadas (estrechadas).
***** Los eosinófilos son un tipo de glóbulo blanco o leucocito encargados de la respuesta inmunitaria frente a parásitos y alergias.

