
Ingredientes para 4 personas
- Cuatro calamares medianos o tres grandes
- Harina apta. Puede ser Maizena para los celíacos
- Pan rallado apto
- Sal
- Una cerveza
- Aceite de oliva abundante
- Una bolsa de plástico
Preparación
Pedid al pescadero que os limpie los calamares y os los corte en anillas.
Sumergirlos en cerveza unos 30 minutos antes de cocinarlos para que ablanden. Hay quien los mete en leche unas tres horas, pero, por razones obvias, yo no uso esa técnica. También sirve congelar y descongelar si son frescos, pues el proceso ablanda las fibras del calamar.
Calentad bien el aceite, a unos 180ºC. (Si tenéis freidora como yo, no freír en ella nada que tenga el alérgeno/s de vuestro hijo).
En la bolsa de plástico echad un puñado grande de harina y otro puñado grande de pan rallado y la sal.
Lavad los calamares ya limpios y metedlos por tandas en la bolsa.
Agitad la bolsa hasta que los calamares estén totalmente rebozados.
Si se quedan pegajosos, es que le tenéis que añadir más harina y más pan rallado. Echadlos en la sartén o freidora con aceite muy caliente.
Sacadlos cuando cojan color, a los dos minutos como máximo, para que se queden blanditos. Si los dejáis más, se endurecerán.
Repetid la operación hasta freírlos todos.
Servir con una cama de lechuga y rodajas de limón.
¡A mí me encantan con ali oli!
Tiempo estimado de preparación: 40 minutos
Dificultad:
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