¿Tengo alergia al marisco o he sufrido una intoxicación?

¿Tengo alergia al marisco o he sufrido una intoxicación?

La semana pasada, algún hado picarón decidió que quería ayudarme a bajar unos kilitos de cara al verano, y no se le ocurrió nada mejor que mandarme una gastroenteritis en forma de berberecho en mal estado.

Como no hay mal que por bien no venga, y acostumbrada como hija de familia numerosa a aprovecharlo todo, pues eso, voy a aprovechar el episodio para hablaros de la diferencia entre alergia al marisco, a los sulfitos y la intoxicación.

En USA lo agrupan todo bajo el término “marisco”.

almejas

A nosotros, al pensar en moluscos, se nos vienen a la cabeza normalmente los bivalvos, coloquialmente conocidos como el “marisco de concha”: las almejas, los berberechos, las coquinas, los mejillones, las navajas, las ostras y las vieiras.

Pero también entran en esta categoría los gasterópodos o aquellos que viven en sus casitas, como los bígaros, las lapas, las cañaíllas, los búsanos y los caracoles, incluidos los de tierra.

Sin olvidar a los cefalópodos como el calamar, la pota, el pulpo o la sepia.

En cambio, bajo la denominación de crustáceos, o “marisco de patas”, encontramos el de cuerpo largo, como el camarón, la langosta, la gamba, la cigala, el bogavante o el langostino, y el de cuerpo corto como el cangrejo de mar, la nécora, el buey de mar, el centollo, el percebe o el cangrejo de Alaska.

Aunque la arginina quinasa y la miosina de cadena corta, también pueden provocar reacciones.

Las tropomiosinas son proteínas fundamentales en la contracción muscular tanto de vertebrados como de invertebrados.

cangrejo de Alaska

Las tropomiosinas se consideran panalérgenos, pues están presentes en varias especies, incluidos los nematodos (gusanos), los ácaros y otros insectos, de tal manera que una persona con alergia a un crustáceo tiene un alto porcentaje (hasta un 75%) de posibilidades de ser alérgica a otro crustáceo, a otro molusco, a los ácaros o a los insectos. A este fenómeno se le llama reactividad cruzada.

larvas de tenebrio molitor

Y, como os contaba en el artículo de los bichos que nos comemos sin darnos cuenta, es particularmente importante en estos tiempos en los que la Unión Europea ha aprobado la harina de varios insectos para el consumo humano. Porque si somos alérgicos al marisco, podemos tener una reacción con un bollo o una pizza que tenga harina de grillo en sus ingredientes.

Si estamos teniendo una reacción alérgica, además de vómitos, diarreas, flatulencias, gases o mareos, podemos experimentar dificultad para respirar, asma, edema faríngeo, urticaria, eritema labial, rostro hinchado y en algunos casos muy graves, shock anafiláctico (cuando están comprometidos dos o más sistemas del cuerpo: respiratorio, cutáneo y digestivo).

Por otro lado, si es la primera vez que experimentamos cualquiera de dichos síntomas, tal vez deberíamos hacernos las pruebas de alergia, porque podría ser que a lo que tuviéramos alergia fuera al ácido bórico o a los sulfitos, otro de los 14 alérgenos de declaración obligatoria que se utilizan como conservantes. Porque tendría poca gracia dejar de comer marisco sin necesidad. Pero también tendría poca gracia llevarnos un susto bebiendo una copa de vino.

Y por último, y no poco desagradable, es posible que el marisco ingerido te haya provocado una intoxicación, por estar contaminado o encontrarse en mal estado.

Los moluscos en concreto, como son filtradores, pueden acumular bacterias como la Yersinia, que causa artritis reactiva, la Vibrio parahemoliticus, que causa diarrea severa o el norovirus que causa gastroenteritis, si se han criado en aguas contaminadas.

bueyes de mar

También pueden contener toxinas marinas por el mismo motivo, porque son filtradores. Por ello hay que asegurarse de que estén perfectamente limpios dejándolos un buen rato en agua limpia y sal. Claramente, en mi caso no estuvieron el tiempo suficiente.

Además, si el marisco no se conserva adecuadamente, puede deteriorarse favoreciendo el crecimiento de bacterias como la Esterichia Coli o la Salmonella, y la acumulación de histamina por descomposición o escombroidosis.

ostras

En la mayoría de los casos de intoxicación, los síntomas más comunes suelen ser digestivos: vómitos y diarreas que te dejan hecho polvo varios días, y que tienen el peligro de provocarte una deshidratación severa.

En resumen, afortunadamente no todas las reacciones adversas que podemos tener al consumir marisco son alergias. Algunas veces, se trata simplemente de una intoxicación causada por una pieza contaminada o en mal estado.

En mi caso y, ahora que sé que puedo volver a comerlos sin problemas, creo que no voy a probar berberechos en una temporada. Y desde luego, la próxima vez, los purgaré y los cocinaré requete bien.

¡Hasta la próxima semana!

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