Los disruptores endocrinos y los microplásticos que nos rodean

Los disruptores endocrinos y los microplásticos que nos rodean

Hasta hace bien poco, la humanidad ha estado expuesta sólo a elementos naturales más o menos peligrosos, o más o menos venenosos. Se me ocurren el radio, el mercurio, el veneno de algunas plantas o el carbón, por ejemplo. Sin embargo, con los avances en la química en el siglo XIX y sobre todo, con la invención del plástico sintético y sus derivados, hoy en día estamos rodeados de todo tipo de sustancias que en un principio no se sabía que eran tóxicas, por lo que las hemos utilizado sin darles mayor importancia.

Es verdad que gracias al plástico, por ejemplo, hemos avanzado enormemente, sobre todo en temas de salud: aún recuerdo cuando, de pequeña, el practicante venía a casa a pincharme antibióticos y tenía que hervir las jeringuillas antes de hacerlo. Eso, hoy en día, es impensable. Las jeringuillas de un solo uso han salvado miles de vidas, y lo mismo ocurre con las sondas de plástico, por mencionar sólo dos casos.

banana bag

Sin embargo, todo lo que tiene una cara A, también tiene una cara B. Y esa cara B es la ingesta inconsciente de nano plásticos y la exposición a sustancias que pueden alterar nuestro cuerpo y nuestras hormonas.

Creo, y esta es una opinión personal, que los nacidos en el siglo XIX y XX hemos sido los conejillos de indias para muchas industrias químicas y alimentarias que nos han estado curando, vistiendo y alimentando durante décadas. Y eso, junto con el aumento de la esperanza de vida que nos han traído los avances médicos y tecnológicos, han hecho aparecer patologías muy relacionadas precisamente con sustancias “inventadas” que no deberíamos haber consumido. Y así, muchos investigadores vinculan esta exposición a disruptores hormonales con la disminución de la fertilidad masculina, los trastornos del desarrollo de niños y niñas, y el aumento de la obesidad epidémica típicos de este siglo.

Afortunadamente, los seres humanos vamos aprendiendo a trancas y barrancas de nuestros errores, y la legislación, y en especial la europea, va prohibiendo o autorizando las sustancias sospechosas en base a las investigaciones que se van realizando sobre sus efectos en los seres humanos. Además, para garantizar la información veraz proporcionada al consumidor, nos proporciona una serie de etiquetas y símbolos que nos van a ayudar a identificar productos libres de disruptores endocrinos.

Pero antes de nada vamos a aclarar qué son los disruptores endocrinos

Nuestro cuerpo tiene un sistema de señalización, el sistema endocrino, que es el que se encarga de transmitir a distintas células y órganos las tareas que tienen que realizar. Esta labor se lleva a cabo mediante las hormonas. Actualmente se conocen unas 50.

disruptor endocrino

Así, algunas hormonas se encargan de decirle a los huesos que crezcan, otras le dicen al útero que menstrúe, otras a los testículos que fabriquen espermatozoides, que se vierta calcio a la sangre, etc.

Un disruptor endocrino es una interferencia en este proceso de comunicación. A veces esa interferencia ocurre porque el disruptor ocupa el mismo hueco que tendría que haber ocupado la hormona. Si pensamos en la hormona como en una llave que entra en una cerradura, el disruptor es una copia de la llave que se mete antes en el hueco.

Otras, porque impide a la hormona llegar a su destino. En ocasiones, porque alteran el mensaje etc. En resumen, son sustancias químicas extrañas que no deberían estar ahí y que pueden alterar la calidad del esperma, el metabolismo, el crecimiento, el desarrollo incluso cerebral, la conducta o la aparición de cáncer.

La “buena” noticia es que los antiguos disruptores más potentes, que se acumulaban en el tejido graso, han sido prohibidos. La mala, es que ahora mismo están en las aguas, los campos y de ahí vuelven al ciclo alimenticio, porque no es tan fácil su degradación y eliminación. Estoy pensando, por ejemplo, en el DDT, un potente insecticida utilizado ampliamente en las cosechas, y prohibido desde 1972, del que aún quedan residuos en la naturaleza.

Los actuales disruptores endocrinos, como los de los cosméticos, necesitan una exposición constante, como la aplicación diaria de las cremas, para actuar. Con lo que, si interrumpimos su uso, podremos aminorar sus efectos.

Hay disruptores endocrinos en los productos industriales, en algunos componentes plásticos, en cosméticos, en muebles, en juguetes y hasta en textiles.

Hay identificados hasta 2.000 posibles disruptores hormonales, la mayoría de ellos en estudio, siendo los más significativos hoy en día:

1 el bisfenol A (BPA)

Se localiza en materiales plásticos que están en contacto con alimentos, por lo que es muy fácil ingerirlo, sobre todo si está caliente. También en los tickets del supermercado, en juguetes y material deportivo.

Es el más conocido, y a nivel molecular interactúa con múltiples receptores celulares, estrogénicos, androgénicos y glucocorticoideos, interfiriendo en el eje tiroideo (hipotálamo-hipófisis-tiroides), que regula el metabolismo corporal. Altera la función de macrófagos, desregula citoquinas y afecta la producción de insulina, promoviendo resistencia a la insulina y diabetes.

En España está prohibido en envases de alimentos desde febrero de 2023, mientras que en la CEE se permite su uso siempre que no traspase al alimento más de 0.05mg/kg, y está prohibido en materiales para niños de menos de 3 años, (cuando antes estaba en los chupetes y las tetinas de nuestros biberones). En Francia está totalmente prohibido.

biberón

Sabiendo esto, las etiquetas de productos que proclaman “libre de bisfenol A”, no están haciendo nada extraordinario. Simplemente están cumpliendo la ley española. Ojo además, porque el bisfenol A está siendo sustituido por Bisfenoles S y F, de los cuales no hay tantos estudios, pero de los que se sospecha que son también potentes disruptores hormonales. Así que, yo que tú, antes de comprar alegremente un producto que se anuncia como libre de bisfenol A, miraba la etiqueta.

2 los ftalatos: el di-etil-hexil-ftalato (DEPH) y el di-butil-ftalato (DBP)

cápsulas de café

Igual que el bisfenol A sirve para endurecer los plásticos, los ftalatos sirven para hacerlo más elástico y maleable. Están en juguetes, calzados, productos sanitarios y farmacéuticos, perfumes y productos de higiene personal, embalajes, detergentes, etc.

Se cree que puede producir efectos antiandrogénicos y en el eje tiroideo. Son activadores de receptores clave en la adipogénesis, alteran la diferenciación celular y el transporte de glucosa, favoreciendo la acumulación de grasa.

Algunos ftalatos están prohibidos en la UE para productos cosméticos, productos para el cuidado de niños y juguetes. En España están prohibidos desde 2023 en alimentos.

3 los éteres de poli-bromo-difenilo (PBDE) o retardantes de llama

Están en muebles tapizados, electrodomésticos, coches, ordenadores, tabletas, ropa ignífuga, etc. Desde estos productos se liberan al medio ambiente, se acumulan en las grasas de los alimentos, especialmente en la leche entera, los quesos grasos o los grandes pescados azules. Se consideran contaminantes orgánicos persistentes y se está buscando restringir su uso en la CEE.

Se cree que pueden influir en el sistema nervioso, el reproductivo y en el tiroideo.

trozo de queso

4 las sustancias per-fluoro-alquiladas y poli-fluoro-alquiladas (PFAs): (PFOAs y PFOs)

sartén

Se utilizan para repeler el agua y la grasa, de tal manera que se pueden encontrar en utensilios de cocina antiadherentes, como el famoso teflón, en ropa impermeable tipo Goretex, en las espumas antiincendios, en envases de alimentos de comida rápida como el papel que recubre las hamburguesas, y en las bolsas de palomitas, entre otros muchos lugares.

 Son químicos eternos, es decir, de muy difícil degradación, y se acumulan en el medio ambiente y en el cuerpo, causando daños al hígado y a la tiroides, elevando el colesterol malo, e impactando negativamente en el metabolismo.

5 el triclosán (TCS)

Es un producto antimicrobiano que se inventó para uso hospitalario en 1972, pero que ahora está presente en multitud de pastas de dientes, jabones, desinfectantes de manos, enjuagues bucales, etc. Tanto es así, que se ha encontrado triclosán en sangre, piel, orina y cordón umbilical. En la naturaleza se han hallado restos en delfines, gusanos y salmones.

Su uso se asocia a asma, alergias y fotosensibilizaciones, alteraciones de la tiroides, disminución de la fertilidad masculina, alteraciones del ciclo menstrual y disminución del funcionamiento del sistema inmune. Pero es que además provoca resistencia bacteriana, un problema cada vez mayor en el siglo XXI.

Lavarse los dientes

6 los parabenos: metil-parabeno y butil-parabeno

champú

Son químicos utilizados como conservantes o preservantes en multitud de productos cosméticos, pero también alimentarios.

Tienen actividad androgénica y estrogénica, pudiendo atravesar la placenta. Se han encontrado parabenos en el líquido amniótico de algunos fetos.

Aunque aún hay pocos estudios sobre sus efectos, se sabe que afectan a las hormonas reproductivas y las tiroideas.

En Europa, algunos de ellos como el Iso-propilparabeno y el iso-butil-parabeno están prohibidos, y otros, como el butil-parabeno y el propil-parabeno no se pueden utilizar en el área del pañal de menores de 3 años. (De nuevo, anda que no habrán recibido nuestros culetes infantiles polvos de talco llenos de amianto y parabenos).

Otros, simplemente tienen limitados sus niveles de concentración, no pudiendo superar el 0,4% del producto final si solo contiene un parabeno, o el 0,8% si es la mezcla de varios de ellos.

7 la benzofenona 3 (oxibenzona)

Es un filtro solar químico orgánico presente en casi todas las cremas solares y cosméticos que incluyen protección solar, así como en algunos plásticos que buscan proteger el contenido del envase. Se estima que el 96,8% de la población americana está expuesto a ella.

Puede afectar al sistema endocrino de los humanos. Se absorbe entre un 1 % y un 2% y se ha encontrado en orina, suero y leche materna.

Al ser el filtro químico mas frecuente, está en aguas de todo el planeta. En Hawai se la considera responsable de la degradación de los corales, por lo que está restringido su uso. En las playas de Tailandia y la Riviera maya también.

protector solar

¿Y por qué se permiten si se sabe que son perjudiciales?

Pues por lo mismo que se siguen vendiendo cigarrillos. Por dinero.

Así que, te lo siguen vendiendo bajo la excusa de que, “mi producto no contiene ni siquiera el mínimo de disruptores endocrinos permitido”. Ya, pero el tuyo, unido al del vecino, al de la sartén, al del biberón y al de los muebles, me expone diariamente a un montón de sustancias tóxicas, que no deberían estar ahí en primer lugar.

¿Qué puedo hacer para intentar minimizar mi exposición a disruptores hormonales?

Pues para empezar buscar productos con etiquetas que garanticen la ausencia o la presencia mínima de disruptores endocrinos. Estas son:

etiqueta Ecologica EU

La Ecolabel de la CEE. Garantiza ausencia de disruptores endocrinos en los cosméticos. En los productos de limpieza garantiza que son respetuosos con el medio ambiente.

La etiqueta paraben free. Garantiza la ausencia de ftalatos, parabenos y EDTA. Es voluntaria de las marcas, y cada una se hace la suya, pero deben cumplir unos requisitos comprobables, pues en caso contrario pueden ser sancionados por la CEE por publicidad engañosa.

paraben free
sello ecocert

La certificación Ecocert. Se aplica a una amplia gama de productos, desde alimentos orgánicos hasta productos de limpieza, textiles y cosméticos. Esta etiqueta asegura que los productos han sido elaborados con ingredientes naturales y orgánicos, y que su proceso de fabricación ha seguido prácticas respetuosas con el medio ambiente. La concede y garantiza una asociación francesa de control y certificación orgánica

  • Para los alimentos, la etiqueta Ecocert garantiza que los productos son 100% naturales y orgánicos.
  • Para los cosméticos, garantiza que no contienen disruptores endocrinos.
  • En los productos de limpieza y ambientadores asegura que el 95% de sus ingredientes son de origen natural, que no contienen sustancias tóxicas y que su impacto ambiental es mínimo.
  • En los textiles, asegura que los materiales utilizados son ecológicos y no han sido tratados con químicos perjudiciales.

La certificación ECARF es otorgada a productos que son aptos para personas con alergias por el centro europeo para la investigación de la alergia ECARF. Esta certificación se basa en rigurosas pruebas que garantizan que los productos cumplen con los estándares necesarios para reducir el riesgo de reacciones alérgicas. Puedes encontrar esta etiqueta en productos de higiene personal, cosméticos, textiles y productos de limpieza. Tened en cuenta que muchas personas son alérgicas a los perfumes.

sello ecarf

Además de estas certificaciones oficiales, muchas marcas han dado respuesta a las inquietudes de sus clientes por el cuidado personal y del planeta, y han sacado su propias marcas respetuosas con el medio ambiente. Muchos de sus productos están libres de disruptores endocrinos, pero ninguna lo garantiza.

Así, algunas marcas blancas de supermercados Bio son:

  • Lidl: W5nature para limpieza garantiza la ausencia de micro plásticos, pero no de disruptores endocrinos.
  • Aldi: la marca propia Esselt/Eco ha sido alabada por tener muchos productos libres de disruptores endocrinos, pero no todos. Hay que revisar las etiquetas.
  • Carrefour: Carrefour Ecoplanet busca productos con menos impacto y más naturales. Pero lo mismo: no garantiza ausencia de disruptores.
  • Alcampo: Auchan bio o Alcampo Bio. Lo mismo que Carrefour.
  • Eroski: Todos sus productos cosméticos de la marca Eroski, Eroski Basic y la marca Belle, están libres de triclosán y parabenos. También tiene una línea Eroski Bio.
  • Mercadona: No tiene una línea ecológica per se. Lo mismo pasa con Consum o El corte inglés. Tienen productos de otras marcas y algunos propios sueltos, pero no una gama.

Fuera de las marcas blancas, otros productos de limpieza ecológicos pueden ser: Ecovert, l’arbre vert, Beltran Eco, Frosh, Naturlim, mother’s earth, Ecobel pero son mucho más caros.

Nordic Swan y cradle to cradle son también etiquetas que restringen los disruptores endocrinos, pero son difíciles de encontrar en España. Las puedes encontrar por internet.

A la hora de comprar cosméticos

crema de cara
  • Evita aquellos que contengan parabenos. Aparecen dentro de los conservantes como “Metylparaben”, “Propilparaben”, etc.
  • Los ftalatos se esconden bajo parfum o fragance DBP, DEP o DEHP.
  • Las pastas de dientes mejor sin triclosán o triclocarban.
  • Ojo con los filtros solares. Muchos tienen Oxibenzona. Mejor que tengan filtros minerales (óxido de zinc, dióxido de titanio) que químicos.
  • Busca aquellos que no tengan Bisfenol A (BPA) en sus envases.
  • Usa aplicaciones como “Yuka”. Escaneas el producto cosmético e inmediatamente te da una valoración sobre los disruptores que contienen y alternativas fiables. Yo la uso muchísimo. Y sirve también para productos de limpieza del hogar.

En la cocina

Además de fijarte en las etiquetas de los productos puedes:

  • Cambiar los túper, las jarras, y los envases de plástico por envases de cristal. Especialmente al calentar: nada de plásticos en el microondas, ni papel film sobre alimentos calientes.
  • Tira las sartenes antiadherentes rayadas, (las que llevan teflón) pues liberan PFAS que son obesogénicos. Mejor cómpralas de acero inoxidable, hierro fundido, cerámica o piedra.
  • Los utensilios de cocina y las tablas de cortar, mejor de madera o silicona alimentaria.
  • Las latas con revestimiento interior pueden tener BPA. Mejor compra conservas de cristal.
  • No reutilices las botellas de plástico de un solo uso, ni las expongas al calor o al sol, pues el plástico se va degradando poco a poco, y lo ingieres en forma de nano plásticos que se acumulan en tu organismo, especialmente en el hígado y el intestino**.
microondas
  • Vuelve a hacer el café en la cafetera de toda la vida. Olvídate de las pastillas tipo Nesspreso, pues liberan metales y plásticos que te estás tragando, y además las cápsulas son difíciles de reciclar. Y haz lo mismo con el té en bolsitas. Mejor cómpralo a granel y hazlo en una cestita de metal.
  • Lava bien la fruta y la verdura que te vas a comer con piel, y si puedes, cómprala a granel. Cuantos menos envases plásticos utilices mejor.

Y, sobre todo, ahora no te entren los nervios después de leer este post, porque eliminar todos los disruptores endocrinos de nuestra vida es una tarea titánica cuando no imposible. Lo más que podemos hacer es reducirlos.

Disfruta de las fiestas y ve haciendo pequeños cambios poco a poco. ¿Y quién sabe? Igual la culpa de esos kilitos de más o de menos la tiene tu sartén. Ya me contaréis.

¡Nos vemos la semana que viene!

* https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2022-5809 Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

** Estudio que vincula la exposición a nano plásticos con daños en el hígado y el intestino

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