Los cofactores de las alergias

Los cofactores de las alergias

La primera vez que oí hablar de los cofactores de las reacciones alérgicas fue hace 18 años.

Mi hija Cristina, entonces una niña alérgica a la leche de vaca, había estado patinando justo después de tomar una chistorra a la brasa que probablemente tuviera trazas de leche.

Al cabo de una hora, se acercó a la mesa de los mayores, y con voz débil me dijo: ”mamá, no puedo respirar”. Estaba roja como un tomate y llena de ronchas, tenía los labios azules, y, gracias a que el centro de salud estaba a cinco minutos, llegamos a tiempo de que la atendieran y todo quedara en un susto.

salchichas

Días más tarde, buscando una posible explicación a una reacción tan grave por una posible traza, su pediatra me habló de los cofactores.

Los cofactores son factores externos o condiciones que pueden aumentar la probabilidad de que ocurra una reacción alérgica a un alérgeno, o de que la severidad de la reacción aumente frente a cantidades del mismo que normalmente se toleran.

De hecho, cuando una persona puede tomar una cantidad muy pequeña de un alérgeno sin reaccionar, decimos que “tolera trazas”.

Y, ¿Qué es una traza?

En el Real Decreto 1245/2008 se establece la definición de traza: “no serán de declaración obligatoria en el etiquetado, aquellos alimentos que estén por debajo del 2% del producto final, salvo las excepciones de los alimentos que producen alergia con más frecuencia”.

masa madre

Es decir, que las trazas son pequeñas partículas de un alimento, que pueden llegar a otro involuntariamente. A veces, porque para el fabricante de un producto es muy engorroso limpiar entera la cubeta de las galletas, por ejemplo, cada vez que quiera hacer una tanda diferente. Otras, porque por la fábrica vuelan partículas del pan horneado anteriormente, y caen encima de la nueva masa. Etc.

La ley dice que, siempre que estas trazas no sean de alérgenos, no hace falta declararlas. En cambio, si son de cualquiera de los 14 alérgenos de declaración obligatoria, aunque en los ingredientes del producto no figure ningún alérgeno, en la etiqueta deberá indicar que “Puede contener trazas de leche/soja/etc“, “fabricado en una empresa que usa gluten, y frases similares.

También puede pasar que a un alimento le caiga una traza de un alérgeno accidentalmente al servirlo o cocinarlo. Por ejemplo, polvo de queso que flota en el ambiente en la cocina de un restaurante italiano y se deposita sobre un plato. A esto se le llama contaminación cruzada.

La ley puede parecer exagerada, pero es tan estricta con la declaración de las trazas porque, en la actualidad, no existe ningún acuerdo internacional sobre cuál es la cantidad mínima de alérgeno (llamada “dosis de referencia” o “nivel de acción”) que se considera “segura” para el consumidor alérgico. Es decir, una persona alérgica a la leche puede necesitar ingerir un vaso entero antes de sufrir una reacción alérgica, y otra, simplemente con respirar el aroma del queso, se puede poner malísima.

Y paradójicamente, son precisamente las personas que toleran trazas las más susceptibles de sufrir una reacción por un cofactor. Porque el que tiene una alergia severa y no tolera trazas, no se arriesga ni un poquito con un alimento que “pueda contenerlas”.

Y aunque una reacción así pueda parecer poco probable, no lo es:

Entre el 20% y el 30% de las anafilaxias en adolescentes y adultos tiene un cofactor de por medio.

¿Y cuál es la explicación detrás de este fenómeno? Pues que todos los cofactores que vamos a ver, o bien aumentan la biodisponibilidad del alérgeno, o bien facilitan su paso a través de las barreras intestinales, o amplifican la activación de mastocitos* y/o basófilos** y exageran la respuesta inflamatoria, o favorecen varias de estas cosas a la vez.

En el ejemplo que os he puesto de Cristina, su cofactor fue el ejercicio físico. De hecho, hasta la reacción tiene un nombre: AIADE, o síndrome de anafilaxia inducida por alimento dependiente de ejercicio. La reacción se produce si se realiza ejercicio en un intervalo entre 1 y 4 horas después de consumir el alimento al que somos alérgicos.

¿Por qué? Porque con el ejercicio, el cuerpo se calienta, lo que hace que los mastocitos, que son las células encargadas de fabricar sustancias proinflamatorias como la histamina, se activen mecánicamente. Además aumenta la permeabilidad intestinal, con lo que entra más cantidad de alimento alergénico al torrente sanguíneo. Y por si fuera poco, el bombeo del flujo sanguíneo aumenta, con lo que los alérgenos llegan a sus receptores más rápidamente. Lo mismo ocurre con la histamina y el resto de sustancias proinflamatorias y en consecuencia, se potencia la reacción alérgica.

adolescente

También el consumo de alcohol aumenta la permeabilidad intestinal porque además, altera las mucosas gástricas. Y por otra parte, el alcohol bloquea la acción de la enzima DAO (Diamino Oxidasa),que se encarga de descomponer la histamina en el cuerpo, con lo que ésta se acumula y aumentan sus niveles en el plasma sanguíneo, y por lo tanto sus síntomas asociados.

sofocos

El tercero cofactor más importante es la toma de AINES, o antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno o la aspirina. Normalmente el cuerpo tiene varios frenos*** para que los mastocitos y los basófilos no se vuelvan locos y se pongan a soltar histamina y otras sustancias inflamatorias a lo loco en presencia del alérgeno. Pues bien, los AINES entre otras cosas, quitan ese freno, por lo que los alérgicos deberían optar por el paracetamol en lugar del ibuprofeno o la aspirina.

El siguiente cofactor son las infecciones, especialmente virales, como la gastroenteritis o las de vías respiratorias altas, pues aumentan la permeabilidad intestinal y la respuesta inflamatoria. Si de entrada el cuerpo ya está en modo guerra frente a los invasores, sólo le falta un alérgeno para ponerse a disparar a todo lo que se mueve. Y lo mismo pasa con el estrés emocional o físico en personas sensibles, así como con la falta de sueño o la fatiga extrema.

En el caso del ciclo menstrual, es un cofactor porque, justo antes y durante la menstruación, el cuerpo está más inflamado y tiene más histamina, por lo que la alergia pega más fuerte. Por esto, durante los programas de desensibilización**** a alérgenos de adultas, se tiene en cuenta su ciclo menstrual para no subir las dosis de tolerancia al alérgeno esos días.

Un baño caliente o una temperatura ambiental elevada, también puede afectar a las reacciones, por la vasodilatación que provoca, lo que aumenta la rapidez de la circulación del alérgeno por la sangre. Así como el ayuno prolongado seguido de la ingesta del alimento. Durante el ayuno el cuerpo puede alterar su metabolismo, haciéndose más sensible al alérgeno.

A veces, no basta con un cofactor para desencadenar o potenciar una reacción alérgica, sino que se necesita una combinación llamada los “Tríos letales”.

Éstos son:

Trigo con AINE y ejercicio. El típico adolescente que come bocatas sin problemas, pero un día, estando resfriado, se toma una aspirina para la fiebre, se pone a entrenar, y sufre una anafilaxia grave.

Melocotón LTP con AINE y alcohol. Una chica con alergia oral al melocotón, se toma un ibuprofeno para los dolores de regla, y al tomar un poco de sangría con trocitos de frutas en una fiesta, tiene una reacción alergica severa.

Marisco con ejercicio y alcohol. Una persona hasta la fecha sin problemas con el marisco, se toma una paella con gambas regada con vino blanco, y mientras está jugando al pádel después de comer, se empieza a encontrar mal y acaba en urgencias.

Las tres personas de los ejemplos anteriores pueden no ser alérgicas diagnosticadas a trigo, melocotón o marisco. Y de hecho, pueden seguir comiendo esos alimentos sin problemas, siempre que no mezclen el alérgeno con AINE y alcohol, o con AINE con ejercicio, o con alcohol y ejercicio. Es algo ciertamente curioso.

Como veis, los cofactores no son cosa de broma, y aunque aqui hablamos siempre de las alergias alimentarias, pueden afectar también al resto de alergias: las del veneno de himenópteros, látex, pólenes o medicamentos.

vino blanco

También tienen efecto en personas con déficit de DAO, no en el sentido de que les vaya a causar un shock anafiláctico, pero sí porque, al tener mas histamina circulando por el cuerpo al hacer ejercicio, estar con la menstruación o al resfriarse, van a tener muchos más síntomas de histaminosis y se van a encontrar mucho peor.

Así que si tienes alguna reacción extraña después de beber alcohol, hacer ejercicio o tomar AINE, es posible que la culpa la tenga un cofactor. Acude a tu alergólogo y saldrás de dudas.

¡Nos vemos la próxima semana!

*los mastocitos son células del sistema inmunitario, que protegen contra infecciones parasitarias y participan en las respuestas alérgicas e inflamatorias. Se encuentran en los tejidos conectivos del cuerpo y liberan sustancias químicas como la histamina, que causa síntomas como picazón, urticaria, o broncoespasmo en reacciones alérgicas.

**Los basófilos son también células del sistema inmunitario, pero que se encuentran circulando por la sangre. Igualmente participan en la respuesta alérgica e inflamatoria liberando histamina y heparina, pero viven menos tiempo que los mastocitos.

***Las prostaglandinas PGD2, el IL-10 y el TGF-ß.

**** En los programas de desensibilización a un alérgeno, se intenta alcanzar la mayor tolerancia posible al mismo, partiendo de una dosis mínima del alimento hasta alcanzar la dosis de mantenimiento que el alérgico deberá tomar, a modo de vacuna, el resto de su vida.

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