
Y de repente un día hay un alérgico a un alimento en su restaurante. Y no debería extrañarle. Dado el reciente aumento de las alergias alimentarias, especialmente en países occidentales, tarde o temprano tenía que ocurrir.
Sus camareros se miran unos a otros preocupados, y envían a atenderle al más espabilado.
Aunque cumple usted con la normativa Europea en cuanto a cartelería y cartas de alérgenos, la verdad es que sus camareros, e incluso su cocinero, hicieron un curso hace tiempo y andan un poco despistados.
Así que, antes de equivocarse y liarla, ¿Qué hacer? ¿Improvisar?¿Le dicen que se vaya y que no le pueden atender? ¿Se fían de lo que él les diga, o puede que se lo esté inventando?¿Será tan grave, o no pasará nada por un poquito? ¿Y si le pasa algo estando aquí? ¿Cómo actuar?
La realidad es que es complicado atender una alergia alimentaria en un restaurante, seamos sinceros.
Hay que conocer los alérgenos y dónde se esconden. Hay que ser empático con el cliente, tener mano izquierda, actuar con absoluta pulcritud y profesionalidad. Extremar la limpieza en la cocina, buscar alternativas, aceptar malas caras. Y estar preparado por si, a pesar de todo, algo sale mal.
La mala noticia es que para atender adecuadamente a un cliente alérgico, hay que formarse en ello. La buena es que yo puedo ayudarle. La mejor es que un cliente alérgico bien atendido, repite y repite y repite y con él, toda su familia y amigos. No encontrará un cliente más fiel.
Así que, si hay un alérgico a un alimento en su restaurante y se pregunta ¿Y ahora qué?, en asesoría en alérgenos podemos darle las pistas sobre la mejor actuación posible ante un cliente con necesidades alimentarias especiales, sean alergias o no.

