El nuevo etiquetado de la miel

El nuevo etiquetado de la miel

La semana pasada entró en vigor el Real decreto de 4 de febrero de 2025 que regula el etiquetado de la miel, en el que deberá aparecer, no sólo el país de procedencia, sino también el porcentaje que aporta cada país en el caso de las mezclas.

Este decreto lo llevaban esperando mucho tiempo los apicultores españoles, porque pone un poco de orden en los abusos que se venían produciendo históricamente con el tema de la miel.

Debemos aclarar que en el mercado hay varios tipos de miel , con sus correspondientes diferencias de precio y calidad.

miel de bosque

El producto originario es la miel cruda, que no ha sido filtrada ni calentada, y conserva el propóleo, el polen, e incluso restos de cera.

En el siguiente escalón, encontramos la miel pura o natural, que a veces filtran para quitar restos de cera, y calientan a un máximo de 30 grados para eliminar impurezas.

Ambas mieles normalmente son espesas, sólidas incluso. No resbalan si las pones sobre el dedo. En un vaso con agua, se van al fondo. No se disuelven, y si las calientas, se caramelizan pero no hacen espuma.

Hay de muchas variedades: de azahar, de romero, de eucalipto, de naranjo o de bosque, que lleva mezcla de pólenes. Y cuestan en torno a los 7,5€ el medio kilo.

Si además el apicultor que la produce cumple con la normativa para estar registrado en el comité de agricultura ecológica, llevará en su etiqueta el famoso símbolo verde.

Símbolo Especialidad tradicional garantizada

Y si además tiene DOP (denominación de origen protegida) o IGP (indicación geográfica protegida) o marca colectiva de calidad, también llevará el sello correspondiente.

Sello ecológico CEE

¿Por qué ponerle tantos símbolos? Para que el consumidor identifique el producto como una miel de calidad que tiene todas las garantías sanitarias y de autenticidad.

Desafortunadamente, la mayoría de las mieles que encontramos en los lineales de las tiendas de alimentación son mezclas de mieles procesadas, y eso se nota en el precio. Las mieles de super cuestan en torno a los 2,95€ el medio kilo.

La miel procesada es una miel pasteurizada, que no cristaliza nunca y siempre está líquida. Es filtrada y a veces mezclada con agua (se permite hasta un 20%) y/o con otros endulzantes como jarabe de maíz, para abaratar sus costes. En la etiqueta pondrá algo así como “Mezcla de mieles procedentes de …” y a continuación los países de origen. Es simplemente un endulzante barato más.

etiqueta de mezcla de mieles

Y precisamente aquí, es donde hacen el truqui piruqui muchos importadores. En un interesante estudio elaborado por COAG (Confederación de Agricultores y Ganaderos) y la OCU en 2021, se puso de manifiesto como, a pesar de que nuestras principales importaciones de miel vienen de Portugal y China, en las etiquetas de miel de las principales marcas españolas (Mercadona, Carrefour, Lidl, Dia, Alcampo, Granja San Francisco o El Corte Inglés), no aparecen ninguno de estos dos países. Así que la pregunta es ¿Dónde está toda esa miel china que hemos importado? y la respuesta parece obvia: mezclada con la europea.

Abeja impregnada de polen sobre una flor

Es un fenómeno conocido como la triangulación. Miel china importada por otros países de la CE, pongamos Portugal, y mezclada en un ratio 49% /51% con miel portuguesa. De ese modo, como el contenido de esa mezcla es mayoritariamente portugués, en la etiqueta ya figura como portuguesa. Si además esa mezcla se calienta y remezcla en España con un 51% de miel española, adquiere en su etiqueta la categoría de miel con origen ESPAÑA. Y todo esto cumpliendo con la legislación gracias a los resquicios e interpretaciones de la legislación aduanera.

Así que, la obligatoriedad de indicar los porcentajes de origen, puede ser un punto a favor de los apicultores españoles y por supuesto de los consumidores. Puede que no todo el mundo se pueda permitir miel de cercanía de la calidad mas exquisita, pero al menos, si quiero consumir miel con las garantías de la CEE, no quiero que me cuelen miel de países extracomunitarios con peores controles de calidad y salubridad.

Dicho esto, ¿Cuáles serían unas buenas razones para consumir miel?

  • Porque nos gusta su sabor.
  • Por sus cualidades emolientes para la piel y la garganta. (Parece ser que ayuda a aliviar la tos).
  • Porque nos conecta emocionalmente al campo.
  • Porque cuidando de las abejas, favorecemos la polinización de árboles y plantas, estimulando el nacimiento de nuevos ejemplares y alimentando la biodiversidad.
  • Porque la apicultura da trabajo a muchísimas personas en España, que cuidan con mimo a sus abejas.
Miel líquida

Y, ¿Cuáles serían razones equivocadas para consumir miel?

  • Porque está llena de vitaminas y minerales. Pues NO, porque en realidad, para obtener esas vitaminas y minerales comiendo miel, tendríamos que ingerir también enormes cantidades de azúcar y no nos interesa. Esos micronutrientes los podemos encontrar mas fácilmente en otros alimentos menos calóricos y en mayor abundancia.
  • Porque es buena para los diabéticos porque tiene poca glucosa y mucha fructosa y por lo tanto los picos de glucosa son menores. TAMPOCO. Porque el hecho de que tenga menos glucosa que el azúcar común, no significa que sea “buena”. Sólo que es “un poco menos mala” para ellos que el azúcar. Y además, abusar de la fructosa, puede aumentar el nivel de colesterol en pacientes diabéticos y favorecer la aparición del hígado graso y el síndrome metabólico.
  • Porque engorda menos que el azúcar. FALSO. La diferencia en calorías entre una cucharadita de azúcar y una de miel es de 3 a 7 Kcal.
  • Porque el polen que contiene ayuda a curar las alergias. AL CONTRARIO. De hecho, se han dado casos de personas muy alérgicas a determinados pólenes, que han tenido reacciones alérgicas al tomar miel. Si quieres curarte la alergia al polen, acude a que te vacune un alergólogo una vacuna a tu medida.
Clostridium Botulinum

Finalmente, ¿Quiénes no deberían nunca consumir miel?

  • Infantes menores de un año, cuyo tracto intestinal no ácido no es capaz de deshacerse de las esporas de la bacteria Clostridium Botulinum, que pueden estar a veces en la miel. En ese entorno no ácido, la bacteria puede desarrollarse a partir de las esporas y producir una toxina que causa el botulismo.
  • Personas obesas que deseen perder peso.
  • Personas con una fuerte alergia al polen, especialmente si la miel es del área geográfica donde viven y donde crecen las plantas que les causan alergia.

Si no estás incluido en ninguno de estos grupos, puedes disfrutar felizmente de esta ambrosía que nos regala la madre naturaleza. Pero no olvides que la miel es un azúcar al fin y al cabo, y por lo tanto, lo ideal, es consumirlo con mucha moderación.

RD 149/2003 sobre la calidad de la miel

Reglamento de ejecución 2018/775 del reglamento 1969/2011 de información alimentaria facilitada al consumidor

Guía europea sobre el reglamento de ejecución 2018/775

Reglamento de legado 2015/446 del código aduanero de la Unión.

Real decreto de 4 de febrero de 2025 por el que se modifica el etiquetado obligatorio de la miel

El misterioso caso de la miel de China

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