El  café y el cacao que consumimos, ¿son éticos?

El café y el cacao que consumimos, ¿son éticos?

Cuando hace unas semanas os hablaba de los tipos de azúcar, os comentaba cómo hay personas que compran panela queriendo ayudar a los países en vías de desarrollo que la producen, sin darse cuenta de que, realmente, el pequeño productor es la pieza que menos se beneficia de esa compra, pues es el que menos poder de decisión tiene en todo el engranaje de los mercados internacionales de materias primas.

Históricamente, el cultivo de productos tan codiciados en Occidente como el café, el té, el azúcar o el cacao, ha estado ligado a la invención de sistemas mecánicos asombrosos, como los ingenios de las plantas azucareras, pero por desgracia también a la esclavitud y a la sobreexplotación de los recursos de los países productores.

granos de cacao

El cultivo del cacao, por ejemplo, constituye una de las principales causas de desforestación en muchos de sus países de origen, especialmente en Costa de Marfil y Ghana. En los últimos 50 años, Costa de Marfil ha perdido más del 80% de sus bosques por la producción masiva de cacao.

La producción de cacao es por tanto una amenaza importante a las selvas tropicales en todo el mundo: desde África occidental, hasta Indonesia, el Amazonas o el Congo. Esta amenaza puede traducirse en una pérdida irreversible de biodiversidad que podríamos evitar.

Para tratar de paliar dicha injusticia, la Comunidad Europea publicó en 2022 un reglamento contra la desforestación de los países productores: queda prohibido importar productos derivados de la desforestación y sobreexplotación de los recursos naturales de los países de origen, con especial hincapié en la madera, la soja, el ganado bovino, el chocolate, el caucho, el aceite de palma o el café. Incluso aunque la desforestación se permita en la legislación del país productor. ( Reglamento UE 2023/1115).

Los países se clasificarán según tengan alto, medio o bajo riesgo de desforestación y los importadores deberán acompañar los productos importados de una declaración de diligencia debida en la que se incluya la geolocalización de las fincas de explotación, e información sobre las prácticas utilizadas en la producción.

Además, los importadores se tendrán que asegurar de que en el proceso de obtención de dichas materias primas, se respetan los derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas, y deberán realizar los esfuerzos necesarios para pagar un precio justo a los cultivadores, especialmente a los pequeños propietarios.

Aunque a primera vista pueda parecer un poco exagerado, hay que tener en cuenta que cada año se pierden en el mundo 10 millones de hectáreas de bosques, o el equivalente a todo el territorio de Portugal, y el consumo de la UE es responsable de la pérdida de un 10% de esa superficie.

Edamame

Pero además, el espíritu del reglamento no quiere quedarse sólo ahí, porque la protección de las áreas forestales no puede llevar a la desprotección de otros espacios naturales que puedan ser utilizados como sustitutivos como las praderas, las sabanas, las turberas o los humedales. De ahí que la UE tiene la intención de ampliar sus áreas de protección a todos estos ecosistemas lo antes posible.

selva tropical

Según Greenpeace, si China, USA, India y Japón aplicasen las mismas medidas que la Unión Europea, se podría acabar con el 75% de la desforestación mundial.

El reglamento, que entró en vigor el 29 de junio de 2023, ha retrasado su aplicación hasta el 30 de diciembre de 2025, y al 30 de junio de 2026 para microempresas y pymes. Con lo que hasta entonces, aún podemos estar comprando café, soja o chocolate cuyos métodos de producción en origen sean cuestionables.

Comprar un producto de una organización de comercio justo, significa asegurarse de que sus productores han tenido una paga digna, unos medios y unas condiciones de producción adecuadas; que no han sido explotados, y los cultivos no se han obtenido con trabajo infantil. Significa que los productos han sido elaborado de manera sostenible, y tiene un precio justo, intentando nivelar la balanza entre los pequeños productores de países en desarrollo y las grandes corporaciones internacionales.

Las certificaciones de comercio justo garantizan que en la elaboración de cada producto que venden, se han cumplido los 10 principios del comercio justo.

niña campesina

Si bien cada certificadora tiene sus propios procedimientos, sistemas de evaluación y medidas de control para otorgar el uso de la certificación “comercio justo” a los productos, todas realizan, no solo una evaluación inicial sino también auditorías y evaluaciones periódicas para garantizar el seguimiento en el cumplimiento de los estándares de los 10 principios de comercio justo.

Los productos de comercio justo van acompañados de uno de estos logos, aunque en España el más común es el de Fairtrade

Y ¿Cuáles son los 10 principios del comercio justo? Estos que os muestro.

principios comercio justo

En el comercio convencional de productos como el del café, el cacao o el azúcar, se da un grave desequilibrio entre los beneficios de las grandes marcas y lo que los agricultores perciben por el producto que recolectan, puesto que, en muchos casos, la capacidad de negociación del pequeño productor es mínima frente a la potencia de la gran multinacional, que presiona a la baja para obtener mejores precios.

cañas de azúcar

Hay que tener en cuenta que el precio del café, el azúcar o el té, no se fija libremente, sino que cotiza en mercados financieros internacionales. Y por lo tanto, está sujeto a prácticas especulativas que nada tienen que ver con el coste o el valor real de esos productos. Por ejemplo, en los últimos diez años, el 42% de los contratos de café negociados en la Bolsa de Nueva York tenían fines especulativos. Son productos con precios muy volátiles, e incluso a veces, los precios de cotización de los productos caen por debajo de los costes de producción real.

Además, en muchas ocasiones, se hace pasar el producto por un paraíso fiscal antes de llegar al país de destino, con el objetivo de inflar los precios y así obtener la mayor parte del beneficio de la operación en un territorio donde no se tenga que tributar por ello. Como muestra, en 2014 la UE importó café procedente de paraísos fiscales a un precio 8 veces mayor que el café que llegó de África y 7 veces más caro que el de Latinoamérica. Destaca especialmente el caso de Suiza, que exporta café a la UE a un precio 15 veces mayor que el del café de Uganda y 8 veces mayor que el de Etiopía.

En el caso del azúcar, entre los años 1980 y 2000 el precio cayó hasta en un 75%.

Frente a esto, el precio mínimo de comercio justo es una red de seguridad para los agricultores que se enfrentan la caída de los precios del café, el azúcar o el té, pues protege a los agricultores cuando los precios del mercado bajan demasiado y les permite ganar más cuando el precio del mercado es más alto.

azúcar moreno

El objetivo de estas organizaciones es el paso de la pobreza a la autosuficiencia económica mediante el comercio, intentando garantizar que los agricultores no solo sobrevivan sino que prosperen. Además, al proporcionar unos ingresos mejores y más estables a los padres y madres de estos niños, desincentivan el tener que recurrir a la fuerza de trabajo de sus hijos menores durante los meses de cosecha, como es habitual en multitud de plantaciones de cacao, por ejemplo.

café expresso

De acuerdo con los datos de Fairtrade, alrededor de dos millones de campesinos y de jornaleros en el mundo se benefician directamente del Comercio Justo, de los que dos terceras partes están en África. Los países donde más personas se benefician son, por orden: Kenia, Etiopía, Tanzania, India y Ghana.

Se pueden comprar los cafés y cacaos de comercio justo en grandes superficies, online, o en herbolarios y tiendas especializadas. Solo hay que fijarse en que tengan uno de los logos que os he puesto arriba.

Aunque imagino que os estaréis preguntando, pero ¿Cuánto más me va a costar tener la conciencia tranquila cuando me tomo un café o me como un pedazo de chocolate? Pues a lo mejor os lleváis una sorpresa.

Porque una tableta de chocolate negro con origen certificado puede costar entre 5,90€ y 7,90€ en el Corte inglés. Y una tableta de chocolate ecológico en Intermón Oxfam son 3,99€.

Y en cuanto al café, un paquete de 250 gramos de café molido ecológico de Etiopía de comercio justo son 6,99€. En el Corte inglés, el paquete de café de Etiopía Gourmet son 10,90€.

Si 17€ el kilo de café ecológico de comercio justo os parece caro, entonces no miréis el precio por kilo de las cápsulas de café de máquina. Creedme que, incluso con las de marca blanca, os vais a poner a llorar.

cápsulas de café

Y a lo mejor y todo, consigo con este articulo que consumáis mejores productos, mas éticos y a mejor precio. ¡Sería un diez de diez! Para nosotros y para el planeta.

¡Hasta la próxima semana!

Según el estudio ‘ Chocolate’s dark secret ‘ (“El oscuro secreto del chocolate”), gran cantidad del cacao que emplean grandes multinacionales chocolateras  se cultivaba ilegalmente en parques nacionales y otras áreas protegidas.

Los diez principios del comercio justo son:

  • 1. crear oportunidades para los productores desfavorecidos
  • 2. transparencia y responsabilidad
  • 3. prácticas comerciales justas
  • 4. pago de un precio justo
  • 5. ausencia de trabajo infantil o forzoso
  • 6. compromiso con la no discriminación, equidad de género y asociación sindical
  • 7. Asegurar buenas condiciones de trabajo
  • 8. Facilitar el desarrollo de capacidades
  • 9. Promoción del comercio justo
  • 10. Respeto por el medio ambiente

Fuentes:

Comerciojusto.org

IntermonOxfam.org

fairtrade.org

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