Hace unas semanas, una compañera me comentó que a una amiga suya embarazada le habían prohibido el agua porque le subía el azúcar. En cambio, según su amiga, el médico le había propuesto tomar coca cola Zero.
Por otro lado, una colega de mi marido, muy zen ella, le dijo que bebía demasiada agua en las comidas. Que tenía que hacer como ella: beber antes o después, pero nunca durante las comidas, porque el agua en las comidas engorda.
Así que, para aclarar éstas y otras cuestiones parecidas, considero necesario hablar del papel del agua en la alimentación. Y vosotros sacareis las conclusiones.


Los humanos somos agua y por tanto el agua es el componente mas importante del cuerpo.
En bebés y niños supone hasta el 75% del peso corporal total, cantidad que va disminuyendo hasta suponer en un adulto entre el 45% (individuo obeso) y el 60% (individuo delgado) del peso total.
Dos tercios del agua corporal total es intracelular, es decir, está dentro de las células, y el otro tercio es extracelular: se reparte entre el plasma, la linfa, el líquido cefalorraquídeo, las excreciones y el agua intercelular o líquido intersticial.
El agua es un componente esencial de todos los tejidos corporales porque gracias a su capacidad para disolver distintas sustancias (solutos*), éstas están disponibles en el medio intracelular para llevar a cabo sus funciones. Es un disolvente universal y además, es el medio necesario para todas las reacciones.
También es el sustrato** y el producto de muchas reacciones metabólicas y un componente estructural, pues da forma a las células a través de los puentes de hidrógeno que cohesionan sus moléculas.
Tiene una función fundamental en el sistema circulatorio y es el medio de transporte de los nutrientes y las sustancias del cuerpo.
Y tiene una participación directa en el mantenimiento constante de la temperatura corporal a través del sudor y la evaporación.
Además es lubricante y amortiguadora.
Cada día perdemos, a través de la orina, el sudor y el vapor de agua espirado con la respiración, 2,5 litros de agua que hay que reponer. (3,7 litros para los hombres y 2,7 litros para las mujeres). Las mujeres embarazadas y las lactantes, necesitan un extra. Unas para el líquido amniótico y por el aumento del volumen sanguíneo, otras para “fabricar” la leche de sus bebés.
Así que no. Ningún médico le dirá nunca a una mujer embarazada que deje de beber agua, y menos que la sustituya por agua con colorantes y edulcorantes artificiales como es la coca cola zero.

De los alimentos obtenemos unos 750 ml de agua, y otros 200 ml del metabolismo oxidativo del cuerpo. Nos quedan entonces entre 5 y 8 vasos de agua por consumir cada día, según seas varón o mujer.
Y esto es así porque sólo con perder el 10% del agua corporal, empezamos a tener síntomas graves de deshidratación, y perdiendo el 20% podemos llegar a la muerte. De ahí la importancia de poner remedio a las diarreas a tiempo.
Un humano sano puede aguantar, en un entorno de temperaturas medias, unos 10 días sin beber agua. Y en cambio, puede aguantar hasta ocho semanas sin comer.
En personas sanas, la ingesta de agua está controlada por la sed, causada por la deshidratación celular o la disminución del líquido intersticial.

Cuando las células están deshidratadas, los baroreceptores*** del sistema nervioso central detectan las modificaciones del liquido intracelular y se las envían al hipotálamo. Éste está cerca de los centros que regulan la hormona antidiurética (ADH) o vasopresina, la cual envía una señal a los riñones para que conserven el agua.
Cuando es el líquido intersticial el que está disminuido, los baroreceptores del sistema vascular se alertan, y estimulan el sistema renina angiotensina. La renina es una enzima liberada por el riñón y es catalizadora en la síntesis de la angiotensina II que estimula la sensación de sed. Es una señal para consumir agua.
Así que la sed es el mecanismo por el que nuestro cuerpo regula su equilibrio hídrico, y deberíamos hacerle caso siempre, estemos comiendo o estemos sin comer.
Porque el agua es fundamental para los procesos fisiológicos de digestión, absorción y excreción.
Al comer, se segregan de 7 a 9 litros de agua del tubo digestivo en forma de jugos digestivos, que se reabsorben casi por completo en el colon y el íleon, menos 100 ml excretados con las heces. Así que dime tú a mí, en qué va a afectar a esa digestión la adición de 200 ó 500 ml extra de agua. Pues en nada. Ni te va a engordar más lo que comes, ni te vas a hinchar, ni nada parecido.

En todo caso facilitarás la deglución, y marginalmente la disolución y posterior absorción de los nutrientes, pero las calorías de lo que te has comido van a ser exactamente las mismas.
Así que, queridos lectores, bebed agua si tenéis sed, porque un buen vaso de agua fresquita es lo mejor y lo mas sano del mundo. Haced caso a vuestro cuerpo que es muy sabio.
¡Nos vemos la próxima semana!
*Soluto: sustancia que se disuelve en el disolvente para formar una solución.
**Sustrato: sustancia sobre la que actúa una enzima o un reactivo generando una reacción química.
baroreceptores***: son detectores de cambios en la presión arterial

