El folato es una vitamina hidrosoluble, contenida en los alimentos, que se llamó así porque en 1941 se extrajo por primera vez de una hoja (folia) de espinaca, gracias a los estudios de Lucy Wills.

El ácido fólico, en cambio, es la forma contenida en los suplementos, que generalmente no está activada*, es decir, que necesita alguna transformación adicional para poder ser utilizada para su función fisiológica.
Pues bien, al ácido fólico de las pastillas lo activa dentro del organismo la enzima MTHFR* (metiltetrahidrofolato reductasa), siempre que el organismo cuente con cantidades adecuadas de zinc.
Y así, un 1 µgr de folato de la dieta, equivale a 0.6 µgr de suplemento de ácido fólico consumido con alimentos y a 0.5 µgr si se consume con el estómago vacío. Es decir, el de las pastillas es el doble de potente.
El folato se absorbe principalmente en el intestino delgado, y se acumula en el hígado en forma de depósitos que duran tres meses.
Como ya vimos en el artículo de la vitamina B12, ambas vitaminas son necesarias para producir glóbulos rojos normales y evitar la anemia megaloblástica, aquella en la que los glóbulos rojos tienen un tamaño anormalmente grande.
También se necesitan ambas para el metabolismo de la homocisteína, conservando este aminoácido en concentraciones normales.
Los folatos sirven para descomponer, utilizar y crear nuevas proteínas** a partir de aminoácidos. Y la homocisteína es un aminoácido del que puede salir metionina (con B9 y B12) o cisteína (con B6), según la vía metabólica que escoja.

Si no tenemos folato, una parte de la homocisteína no se transforma en metionina, se acumula, y nos puede dar la pista de que algo va mal con el ácido fólico o la vitamina B12. Por eso, tener la homocisteína elevada en sangre puede ser un indicativo de anemia o pre anemia megaloblástica.
Además, el ácido fólico es necesario para formar y reparar el ADN , el manual de instrucciones que contiene toda la información genética necesaria para que nuestro cuerpo funcione y se desarrolle. Y también para el ARN, el mensajero que lo lleva a los ribosomas de las células para que se construyan, en cada momento, las proteínas que el cuerpo necesita.

Pero la función mas importante que vamos a tratar hoy, es la de ayudar a crear nuevas células y mantenerlas, lo que es de especial importancia en periodos de división celular rápida y crecimiento, como en la gestación, la lactancia y la adolescencia.
Ya hemos mencionado a Lucy Wills al principio del artículo, pero lo que no hemos contado es como esta doctora, graduada en 1920 de la escuela de medicina para mujeres de Londres, descubrió la importancia del ácido fólico gracias a la cerveza. Más concretamente, gracias a la levadura de cerveza.
En 1928 Margaret Balfour, le pide a la doctora Wills que se una a su investigación sobre la epidemia de anemia que afectaba a las mujeres embarazadas más pobres de la India: las que se dedicaban al sector textil.
Lucy se pone a investigar y se da cuenta de que, pese a que se creía que estas mujeres sufrían de anemia perniciosa, (un tipo de anemia megaloblástica causada por la falta de B12), no mejoraban cuando les daban la B12 pura, y sí en cambio cuando se la administraban sin purificar.
Convencida de que la dieta pobre de estas mujeres estaba detrás del problema y tras experimentar con ratas y monos, finalmente prueba a añadir levadura de cerveza al menú de algunas mujeres y el resultado es espectacular. La mayoría de ellas mejoran enormemente simplemente con eso. Lucy ha descubierto el “factor Wills”, al que luego se llamaría folato.

A raíz de varios estudios llevados a cabo durante los años 90, se teorizaba que el déficit de ácido fólico en el embarazo causa espina bífida o DTN, defectos del tubo neural***, pues la epineura del bebé se forma a los 28 días de la gestación, cuando la mayoría de las mujeres ni siquiera saben que están embarazadas. (Por lo que, si estás buscando un bebé, deberías suplementarte con ácido fólico antes de la concepción.)
Y de hecho, la confirmación vino cuando países como Estados Unidos y Canadá hicieron obligatoria la adición de ácido fólico a la harina para prevenir defectos del tubo neural, y como resultado, los casos de espina bífida disminuyeron entre un 20 y un 50% según los distintos Estados.
Se necesitan 400 µgr de folato al día para mantener los depósitos en niveles adecuados. Y a las embarazadas se les recomienda 600 µgr.
El tabaco el alcohol, la píldora anticonceptiva y los anti convulsionantes reducen los niveles de ácido fólico. También los antiácidos y algunos antibióticos, estrógenos y anticoagulantes. Y los síndromes de malabsorción, como pueda ser una gastritis o una celiaquía.

Teniendo en cuenta que lo ideal, embarazos aparte, es obtener la mayor cantidad posible de la dieta, ¿Dónde podemos encontrar folatos naturalmente? Pues en las verduras de hoja verde, las vísceras, la ternera, el trigo, los huevos, el pescado, las setas, las legumbres, el plátano, los espárragos, el brócoli, las patatas, el aguacate, el zumo de naranja, la levadura de cerveza y la levadura nutricional sin enriquecer.
Y si tomamos suplementos de ácido fólico por una anemia, lo ideal es acompañarlos de B12 y zinc para reforzar su correcta reposición y funcionamiento. Seguro que tu médico te aconseja lo mismo.
Pero ojo, que ahora no vale ponerse tibio de cerveza por el ácido fólico y tal y tal. ¡Que nos conocemos!
Nos vemos el próximo jueves. ¡Feliz semana!
*Existen suplementos de ácido fólico en su forma activa. Normalmente ponen “L-metilfolato” o “5-MTHF” “Folato activo” o Quatrefolic”. Son muy útiles para un 10% de la población mediterránea que tiene un alelo muy particular en el gen que codifica dicha enzima (variante 677). Estas personas necesitan más folato de lo normal para cumplir sus funciones correctamente. Entre ellas, la transformación de la homocisteína.
**Las proteínas se forman a partir de los aminoácidos que son los ladrillos con los que se construyen. La metionina es uno de los aminoácidos esenciales, es decir, nuestro cuerpo no lo puede fabricar y necesitamos ingerirlo con la alimentación. Al ingerirlo se transforma en una primera fase en homocisteína. De ahí, con B9 y B12, puede retransformarse mediante metilación otra vez en metionina. O bien, puede convertirse en cisteína, mediante fosforilación. El cuerpo decide cual de las dos es necesaria en cada momento.
***El tubo neural del bebé es la estructura embrionaria que se forma en las primeras semanas del embarazo, y que al cerrarse, forma el cerebro y la médula espinal del futuro bebé.

