
Que comer fuera de casa es un placer y una oportunidad de estrechar lazos con los amigos pasando un buen rato, no lo discute nadie. Es un momento de expansión y disfrute…. excepto si sufres una intoxicación o tienes una alergia alimentaria. En ese caso, comer en un restaurante puede suponer jugarse la vida. Por eso, cuando un alérgico encuentra un restaurante donde se siente seguro, repetirá una y mil veces. Y con él vendrán sus amigos y seres queridos.
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