
Hace unos años falleció nuestro amigo Paco, el dueño de “El Buho”, uno de los bares más entrañables y queridos de la localidad donde vivimos.
Paco era un hombre que te arrancaba una sonrisa nada más saludarle. Te sonreía y te ponía en ese estado mental en el que te apetece bromear y echarte unas risas. Te conocía por tu nombre y te preguntaba por toda la familia. Y sabía lo que ibas a pedir antes de saberlo tú siquiera. Paco adoraba su bar y sabía hacerse querer. Y por supuesto, sabía que mi hija Cristina tiene alergia a la leche.
De él, mejor dicho, a través de él, (porque la receta es de su mujer), aprendí los simples ingredientes de estas albóndigas que mi hija pedía cada vez que le visitábamos. Son sin leche, sin huevo y casi sin ná de ná. Pero están de rechupete. Pido perdón a su mujer por si no son exactamente iguales a las suyas.
Va por ti querido amigo. Te mando un beso dondequiera que estés.
Ingredientes:
- 800 gramos de carne picada
- Cuatro o 5 dientes de ajos laminados
- Aceite de oliva
- Cebolla en polvo
- Ajo en polvo
- Una guindilla
- Perejil
- 100 gr. de pan rallado
- Sal y pimienta
- Harina
- Un chorro generoso de vino blanco
- Caldo de carne. Puede ser casero, de tetrabrik como el de Aneto o en pastillas, pero mucho cuidado con los ingredientes de los cubitos: la mayoría llevan trazas de apio, de soja, o lactosa, por ejemplo.
Las que salen en la foto sólo llevan eso. Como veréis, no acaban de quedar redondas y compactas del todo porque les falta huevo. Aún así, están buenísimas. Si no tenéis alergia al huevo, le podéis añadir un par de ellos para que ligue más la masa. O un sustitutivo del huevo como el “No Egg”.
Mucha gente le pone leche a las albóndigas para que estén mas suaves. Si me estás leyendo, cocinero de restaurante, por favor, no lo hagas. Unas albóndigas como éstas son un plato que puede tomar un alérgico a la leche y por ese chispitín que le vas a poner a la mezcla te has quedado sin un plato que poder ofrecerle, y a cambio, tienes algo que te puede crear mucha confusión. Te puede pasar que en casa del camarero de turno no le pongan leche a las albóndigas, le diga al cliente que no llevan leche, y la liamos.
Y lo mismo con el pan. Si le añades pan a la mezcla, por favor asegúrate de que no lleva trazas de frutos secos o de leche. Y si lleva, por favor indícalo en la carta de alérgenos ¡Gracias por adelantado!
Preparación:
Ponemos en un recipiente la carne picada junto con la cebolla en polvo, el ajo en polvo, el perejil, la sal, la pimienta y el pan rallado. Añadimos unas cucharaditas de caldo para que ligue mejor la masa. Mezclamos bien y dejamos reposar en la nevera.
Al cabo de como mínimo una hora, realizamos bolitas con la masa y las pasamos por harina, friéndolas a continuación en aceite bien caliente.
Doramos los dientes de ajo laminados y la guindilla con un poco de aceite de oliva en la olla exprés, y añadimos un par de cucharadas de harina para que espese la salsa. Añadimos las pelotas de carne y los ajitos y el chorro de vino blanco, calentándolo unos minutos para que se evapore el alcohol.
Añadimos caldo de carne hasta que tape las albóndigas, y cocinamos a fuego medio, dos anillos 5 minutos.
Si al destapar la olla vemos que queda mucho líquido, lo mantendremos en el fuego hasta que la salsa espese.
Y ¡ya está! Espero que os gusten.
Y si conocéis otra forma de hacer las albóndigas sin algunos de los principales alérgenos, contádmelo en los comentarios. ¡Gracias!
Tiempo estimado de preparación: 40 minutos
Dificultad: Media

